Un infarto no siempre aparece “de golpe” sin avisar. En muchas personas, el cuerpo manda señales antes de la urgencia. El problema es que esos síntomas pueden ser sutiles, confundirse con estrés, gastritis o cansancio, y por eso se subestiman. Pero reconocerlos a tiempo puede salvar una vida.
Como periodista de salud, me interesa insistir en esto: no todo dolor de pecho es un infarto, pero tampoco todo infarto comienza con un dolor intenso e imposible de ignorar. A veces empieza con molestias más vagas, que duran minutos o van y vienen. Por eso es clave conocer los signos de alarma.
Los síntomas que pueden aparecer antes
Dolor o presión en el pecho
Es el síntoma más típico. Muchas personas lo describen como una opresión, un peso, una quemazón o una sensación de “elefante sobre el pecho”. No siempre es un dolor punzante. Puede ser una molestia fuerte, persistente o intermitente.
Este dolor puede aparecer en el centro del pecho y extenderse al brazo izquierdo, al derecho, al cuello, a la mandíbula, la espalda o la boca del estómago.
Falta de aire
La dificultad para respirar puede aparecer junto al dolor de pecho o incluso antes. Algunas personas sienten que les falta el aire al caminar poco, al subir unos escalones o incluso estando en reposo. Si esto aparece de forma repentina y no tiene una explicación clara, hay que prestar atención.
Sudor frío
Un sudor frío, pegajoso y sin causa evidente puede ser una señal de alarma. No se trata del sudor por calor o esfuerzo físico. Es un sudor que aparece junto con malestar, palidez, mareo o sensación de desmayo.
Náuseas, vómitos o dolor “en la boca del estómago”
En algunas personas, especialmente en mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, el infarto puede presentarse con síntomas menos clásicos. Puede parecer una indigestión, con náuseas, vómitos, ardor o dolor en la parte alta del abdomen.
Mareos, debilidad o sensación de desmayo
Sentirse débil de forma repentina, mareado o como si fuera a desmayarse también puede ser una señal. Si esto ocurre junto a dolor de pecho, falta de aire o sudor frío, la situación debe considerarse urgente.
Ansiedad intensa o sensación de muerte inminente
Algunas personas dicen sentir que “algo muy malo está pasando”. No es un síntoma exclusivo del infarto, pero si aparece con otros signos físicos, no debe ignorarse.
Un caso breve y realista

María tiene 58 años y vive en Buenos Aires. Una tarde sintió una presión rara en el pecho mientras acomodaba la casa. Pensó que era el estrés y tomó agua. A los pocos minutos notó falta de aire, sudor frío y una molestia que se le fue hacia el brazo izquierdo. No quiso alarmar a la familia, pero su hija llamó al SAME. En la guardia le confirmaron que estaba cursando un infarto y recibió tratamiento a tiempo.
Este tipo de historia es más común de lo que parece. Muchas veces el infarto no comienza con un dolor “de película”, sino con señales que se van sumando. Escucharlas a tiempo marca la diferencia.
Qué hacer en casa mientras llega ayuda

- Llamar de inmediato al servicio de emergencias. En Argentina, ante un posible infarto, no hay que esperar a ver si mejora solo.
- Suspender toda actividad. La persona debe sentarse o recostarse en una posición cómoda.
- Aflojar ropa ajustada y mantener la calma lo más posible.
- Si la persona está consciente y no tiene contraindicación médica conocida, puede masticar aspirina solo si un profesional de salud lo indica por teléfono. No improvisar si hay alergia, sangrado o dudas.
- Preparar documentos, lista de medicamentos y antecedentes si el equipo de emergencia los solicita.
- Si la persona pierde el conocimiento y no respira normalmente, iniciar maniobras de RCP si se sabe hacer y seguir las indicaciones del operador.
Qué no hacer mientras espera ayuda
- No manejar hasta la guardia. Conducir puede empeorar el cuadro y retrasar la atención.
- No caminar de un lado a otro “para que se pase”. El esfuerzo puede aumentar el daño al corazón.
- No tomar alcohol, café ni bebidas energéticas.
- No automedicarse con analgésicos o antiácidos para “ver si era otra cosa”.
- No esperar a que el dolor sea insoportable para pedir ayuda.
- No minimizar los síntomas porque “seguro es nervios” si hay opresión en el pecho, falta de aire o sudor frío.
Quiénes deben prestar aún más atención
El infarto puede ocurrir en personas con hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, obesidad, sedentarismo o antecedentes familiares. Pero también puede aparecer en personas que no sabían que tenían riesgo. Por eso, si el cuerpo avisa, conviene escuchar.
Además, en mujeres los síntomas pueden ser menos típicos. En lugar de un dolor fuerte en el pecho, pueden predominar la falta de aire, el cansancio extremo, las náuseas o el dolor en la espalda, el cuello o la mandíbula. En adultos mayores y personas con diabetes también pueden presentarse señales menos claras.
Una idea simple para recordar
Si aparece una combinación de opresión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas o mareo, hay que pensar en urgencia hasta que un profesional diga lo contrario. No hace falta tener todos los síntomas a la vez. A veces con uno solo, si es intenso o nuevo, ya es suficiente para consultar.
Mi consejo práctico es este: ante la duda, llamá. Es mejor una alarma falsa que llegar tarde. En medicina, el tiempo cuenta. Y en un infarto, cuenta muchísimo.
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