Los mareos son una de las consultas más frecuentes en medicina. Y tienen una característica que los vuelve muy confusos: no siempre significan lo mismo. A veces se sienten como inestabilidad, otras como “todo da vueltas”, y en algunos casos como debilidad o sensación de desmayo.
Como periodista de salud, siempre me parece importante decirlo de entrada: marearse una vez no suele ser grave. Pero si el síntoma se repite, dura mucho o aparece con otros signos, conviene prestar atención. El cuerpo muchas veces avisa antes de que un problema sea más serio.
¿Qué es exactamente un mareo?
El mareo no es una enfermedad en sí misma. Es un síntoma. Puede aparecer por alteraciones del oído interno, cambios en la presión arterial, problemas de la sangre, deshidratación, ansiedad, efectos de medicamentos y otras causas.
Por eso, el primer paso es tratar de identificar cómo se siente el mareo:
-
Vértigo: sensación de que todo gira o se mueve.
-
Presíncope: sensación de desmayo inminente, visión negra, debilidad.
-
Inestabilidad: sensación de caminar mal o perder el equilibrio.
-
Aturdimiento: cabeza “liviana”, como si faltara claridad.
Identificar el tipo ayuda mucho al médico a encontrar la causa.
Causas frecuentes del mareo
1. Problemas del oído interno
El oído interno es clave para el equilibrio. Cuando falla, puede aparecer vértigo. Una causa muy común es el vértigo posicional paroxístico benigno, que se activa al girar la cabeza, acostarse o levantarse. Suele durar segundos o minutos.
También puede haber mareos por laberintitis o neuritis vestibular, que a menudo se relacionan con infecciones virales. En estos casos, el vértigo puede ser más intenso y durar más tiempo, y a veces se acompaña de náuseas o vómitos.
2. Presión baja
La hipotensión puede hacer que el cerebro reciba menos sangre por unos segundos, sobre todo al levantarse rápido. Esto se llama hipotensión ortostática. Es frecuente en personas que toman ciertos medicamentos, en quienes comen poco o en quienes están deshidratados.
Un consejo simple que suelo recomendar: levantarse despacio. Primero sentarse en la cama, mover las piernas unos segundos y recién después ponerse de pie.
3. Anemia
Cuando hay anemia, la sangre transporta menos oxígeno. El resultado puede ser cansancio, palidez, palpitaciones y mareos. Es común en personas con menstruaciones abundantes, dietas pobres en hierro o sangrados digestivos.
Si el mareo se acompaña de fatiga marcada, uñas frágiles o falta de aire al esfuerzo, vale la pena consultar y pedir un estudio de sangre.
4. Deshidratación
No tomar suficiente agua, transpirar mucho, tener fiebre, diarrea o vómitos puede bajar el volumen de líquidos en el cuerpo. Eso favorece el mareo. En verano, en Argentina, esto se ve mucho más de lo que parece.
Mi regla práctica es esta: si hace calor, se suda mucho o se camina bastante, no hay que esperar a tener sed para hidratarse.
5. Azúcar baja
La hipoglucemia puede provocar temblores, sudor frío, hambre, irritabilidad y mareo. Puede pasar en personas con diabetes que usan medicación, pero también en quienes pasan muchas horas sin comer.
6. Ansiedad y estrés
La ansiedad puede dar sensación de cabeza vacía, palpitaciones y respiración rápida. A veces el mareo aparece en momentos de tensión o en lugares cerrados y concurridos.
No significa que “esté todo en la cabeza”. Los síntomas son reales. Pero el abordaje suele incluir técnicas de respiración, descanso y, en algunos casos, tratamiento específico.
7. Medicamentos y alcohol
Algunos fármacos pueden provocar mareo como efecto secundario. Entre ellos, ciertos antihipertensivos, sedantes, antidepresivos y medicamentos para dormir. El alcohol también altera el equilibrio y puede bajar la presión.
¿Cuándo el mareo es una urgencia?

Hay señales que no conviene ignorar. Buscá atención médica de urgencia si el mareo aparece junto con alguno de estos síntomas:
-
Debilidad en un brazo o una pierna.
-
Dificultad para hablar o entender.
-
Visión doble o pérdida repentina de visión.
-
Dolor de cabeza muy intenso y distinto al habitual.
-
Dolor en el pecho o falta de aire.
-
Desmayo.
-
Fiebre alta con rigidez de cuello.
-
Pérdida de audición repentina.
-
Vómitos persistentes o incapacidad para mantenerse de pie.
Estos signos pueden indicar un problema neurológico, cardíaco o una infección seria. En esos casos, no hay que esperar “a ver si se pasa”.
Consejos prácticos para el día a día

Cuando el mareo no es urgente, hay medidas simples que ayudan bastante:
-
Tomá agua de forma regular durante el día.
-
No saltees comidas, sobre todo si pasás muchas horas sin comer.
-
Levantate despacio de la cama o de una silla.
-
Si te mareás, sentate o recostate de inmediato.
-
Evita manejar o subir escaleras hasta saber qué lo provoca.
-
Reducí el alcohol si notás que empeora el síntoma.
-
Revisá si algún medicamento nuevo coincide con el inicio del mareo.
También puede servir llevar un registro breve: cuándo empezó, cuánto dura, qué estabas haciendo, si había calor, si comiste, y si hubo náuseas o palpitaciones. Esa información orienta mucho la consulta.
Un caso breve para entender cuándo pedir ayuda

María, de 62 años, empezó a sentir que todo le daba vueltas cada vez que se daba vuelta en la cama. Como el mareo duraba menos de un minuto y se repetía al mover la cabeza, pensó que era “algo del oído” y lo dejó pasar. Un día, además del mareo, sintió dificultad para caminar y mucho dolor de cabeza. Fue a la guardia. Allí descartaron un problema neurológico urgente y luego confirmaron un vértigo posicional.
Este ejemplo muestra algo importante: aunque muchos mareos son benignos, si aparece un síntoma nuevo o distinto, hay que consultar. La combinación de mareo con dificultad para caminar, hablar o ver siempre merece evaluación.
Cuándo consultar aunque no sea urgencia

Pedí turno médico si los mareos son frecuentes, duran varios días, interfieren con tu rutina o aparecen después de empezar un medicamento. También conviene consultar si tenés antecedentes de anemia, presión baja, diabetes o problemas del corazón.
La buena noticia es que, con una buena historia clínica y algunas pruebas simples, muchas causas de mareo pueden identificarse y tratarse. No hace falta resignarse a vivir con este síntoma.
Si querés, puedo ayudarte a convertir este contenido en una versión más periodística, más cercana al lector argentino o más optimizada para SEO con subtítulos y palabras clave específicas.
Comentarios de Profesionales
Deje su opinión o consulta sobre este artículo. Su comentario será visible para la comunidad médica registrada.