Sangrado de nariz: qué hacer y qué evitar según la evidencia científica

Hola, soy Malena Castro. Como redactora en Diario Salud, mi objetivo es que la medicina basada en evidencia llegue a tu casa de forma clara y útil. Hoy vamos a hablar de un tema que nos ha pasado a todos: la epistaxis, o como la llamamos comúnmente, el sangrado de nariz.
Es una situación que suele generar mucho nerviosismo, especialmente si nos ocurre en la calle, en el trabajo o si estamos con niños. Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, no es una emergencia grave. La clave para manejarla no es el pánico, sino conocer la técnica correcta. A continuación, te explico paso a paso qué hacer cuando empiezas a sangrar.
El protocolo correcto para detener la hemorragia

La mayoría de los sangrados nasales ocurren en la parte anterior del tabique (el área de Kiesselbach), donde los vasos sanguíneos son muy frágiles. Para detener el flujo, debemos aplicar presión directa y constante. Sigue estos pasos:
- Mantén la calma: La ansiedad aumenta tu presión arterial, lo cual puede hacer que sangres un poco más. Respira profundo.
- Siéntate e inclínate hacia adelante: Es fundamental que tu cuerpo esté levemente hacia adelante. Esto evita que la sangre drene hacia tu garganta y te provoque náuseas o atragantamientos.
- Aplica presión en la parte blanda: Usa tu dedo índice y pulgar para presionar la parte suave de la nariz, justo debajo del tabique óseo. No presiones sobre el hueso, ya que no detendrá el flujo.
- Mantén la presión constante: No sueltes para ver si ya paró. Mantén la presión firme durante al menos 10 minutos seguidos. Si lo haces de forma intermitente, el coágulo no podrá formarse.
- Usa una compresa fría: Puedes colocar un paño frío o una bolsa con hielo (envuelta en una tela) sobre el puente de la nariz. El frío ayuda a la vasoconstricción, facilitando que el vaso sanguíneo se cierre.
Errores comunes que debes desterrar hoy mismo
Durante años, recibimos consejos que hoy la medicina ha demostrado que son contraproducentes o inútiles. Aquí te detallo lo que nunca debes hacer:
No inclines la cabeza hacia atrás
Este es el mito más peligroso. Al echar la cabeza hacia atrás, la sangre no se detiene; simplemente cambia su dirección. Fluirá hacia la parte posterior de tu garganta, provocando que la tragues. Esto puede causar irritación estomacal, náuseas y, en casos más graves, puede dificultar la respiración o provocar que inhales sangre hacia los pulmones.
Evita el uso de algodón o gasas dentro de la nariz
Muchas personas introducen algodón empapado en agua oxigenada o gasas dentro de la fosa nasal. Esto suele ser un error: al retirar el algodón una vez que el sangrado parece haber cesado, es muy probable que arranques el coágulo recién formado, reiniciando la hemorragia. La presión externa es siempre superior.
No te recuestes
Si te acuestas, la presión sanguínea en los vasos de la nariz aumenta, lo cual favorece que el sangrado continúe. Mantente siempre erguido.
Mis consejos personales de redactora y divulgadora

Como alguien que investiga constantemente, he aprendido que el autocuidado es la mejor herramienta preventiva. Si sufres de sangrados frecuentes, aquí te comparto un par de tips que me han funcionado y que los especialistas suelen recomendar:
- Humidifica el ambiente: En nuestra Argentina, durante el invierno, la calefacción reseca muchísimo el aire de nuestras casas. Un ambiente seco irrita la mucosa nasal y propicia las costras que terminan en sangrado. Un humidificador en tu habitación puede marcar una gran diferencia.
- Hidratación nasal: Si sientes tu nariz muy seca, puedes aplicar una pequeña cantidad de vaselina neutra o ungüento hidratante en el interior de las fosas nasales antes de dormir. Hazlo con un hisopo suave y con mucha delicadeza.
- Evita hurgar: Parece obvio, pero el trauma digital (rascarse o meterse el dedo en la nariz) es la causa principal de sangrados en niños y adultos. Mantén las uñas cortas y evita la manipulación constante.
¿Cuándo es necesario consultar a un médico?

Aunque la mayoría de los sangrados se resuelven en casa, hay momentos en los que debemos buscar ayuda profesional en una guardia médica:
Si después de aplicar presión constante durante 20 minutos el sangrado no cesa, es momento de acudir a urgencias. También debes buscar atención médica si el sangrado es producto de un golpe fuerte en la cara, si te sientes mareado o desmayado, o si los episodios de sangrado son muy frecuentes (más de dos veces por semana). No ignores estas señales; tu cuerpo siempre intenta decirte algo. Asimismo, si los sangrados ocurren junto con un dolor de cabeza frecuente, es crucial realizar una evaluación médica para descartar picos de tensión arterial.
Espero que esta guía te ayude a mantener la calma la próxima vez. Recuerda: presión firme, cabeza hacia adelante y paciencia. La medicina preventiva empieza por tener la información correcta a mano. En adultos mayores, controlar factores vasculares mediante chequeos medicos preventivos es una medida fundamental para evitar episodios hemorrágicos imprevistos.
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