Vacunas recomendadas para personas mayores: una guía clara y actualizada

Cuando hablamos de salud en la adultez mayor, las vacunas ocupan un lugar central. No solo ayudan a prevenir enfermedades. También pueden evitar internaciones, complicaciones y pérdida de autonomía. En mi experiencia, muchas personas creen que las vacunas son solo para chicos, pero en realidad son una herramienta clave en esta etapa de la vida.
Si vivís en Argentina y tenés más de 60 años, vale la pena revisar tu calendario de vacunación con tu médico o en el vacunatorio más cercano. Algunas vacunas están indicadas de forma rutinaria, otras dependen de antecedentes, enfermedades previas, viajes o situación de riesgo. Lo importante es no asumir que “ya no hacen falta”. Muchas veces todavía estás a tiempo de actualizarte.
¿Por qué son tan importantes en adultos mayores?
Con el paso de los años, el sistema inmune responde de forma más lenta. Eso significa que algunas infecciones pueden ser más intensas o durar más. Además, las personas mayores suelen tener más probabilidades de convivir con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, enfermedad pulmonar o problemas cardíacos. En ese contexto, una infección que en otra edad sería leve puede complicarse.
Las vacunas ayudan a reducir el riesgo de neumonía, gripe grave, herpes zóster, covid-19, tétanos y otras infecciones. También protegen a quienes están alrededor: nietos, parejas, cuidadores y otros familiares.
Vacunas que suelen recomendarse
1. Vacuna antigripal
Es una de las más importantes todos los años. La gripe no es un simple resfrío. En personas mayores puede causar neumonía, descompensación de enfermedades previas y hospitalización. La vacuna se actualiza cada año porque el virus cambia.
En Argentina, suele indicarse de manera anual en personas mayores de 65 años, y antes en quienes tienen factores de riesgo. La campaña de vacunación se organiza todos los años en el sistema público, y muchas obras sociales también la cubren.
2. Vacuna contra neumococo
El neumococo puede causar neumonía, meningitis e infecciones graves en sangre. En adultos mayores, esta vacuna es muy útil para reducir complicaciones respiratorias. Existen distintos esquemas, y la indicación depende de la edad, antecedentes y si ya recibiste alguna dosis previa.
Es una de esas vacunas que conviene revisar con calma en la consulta. A veces la persona cree que “ya la tiene al día”, pero puede necesitar refuerzo o completar un esquema diferente.
3. Refuerzo contra tétanos y difteria
Muchas personas recuerdan haber recibido esta vacuna en la infancia, pero con el tiempo se necesitan refuerzos. En adultos mayores, suele indicarse un refuerzo cada 10 años. También puede combinarse con protección contra tos convulsa, según el caso.
El tétanos no se transmite de persona a persona. En general entra por heridas. Por eso es importante mantener esta protección activa, sobre todo si tenés más riesgo de cortes, caídas o trabajo con tierra o herramientas.
4. Vacuna contra herpes zóster
El herpes zóster, también conocido como “culebrilla”, aparece por la reactivación del virus de la varicela. Puede producir dolor intenso, ardor y lesiones en la piel. En algunas personas deja una neuralgia postherpética que dura meses o más.
Esta vacuna suele recomendarse especialmente a partir de los 50 años, y más aún en mayores de 60. Es una de las más valiosas para prevenir dolor y secuelas que afectan mucho la calidad de vida.
5. Vacuna contra covid-19
Aunque la situación cambió con el tiempo, la covid-19 sigue siendo una infección relevante en personas mayores. El riesgo de cuadros severos aumenta con la edad y con enfermedades crónicas. Por eso conviene mantener los refuerzos según las recomendaciones vigentes.
La pauta puede variar según la edad, dosis previas y nivel de riesgo. Lo mejor es consultar el esquema actualizado en tu centro de salud, porque las indicaciones pueden modificarse con nuevas variantes y nuevas formulaciones.
6. Vacunas según antecedentes o riesgo
Hay otras vacunas que no son para todos, pero sí pueden ser importantes en ciertos casos. Por ejemplo:
- Hepatitis B, si no tenés esquema completo y hay factores de riesgo.
- Hepatitis A, en situaciones particulares.
- Vacuna contra meningococo, en personas con algunas condiciones específicas.
- Vacunas para viajes, si vas a salir del país.
También pueden indicarse en quienes viven en residencias, tienen enfermedades inmunológicas o usan medicación que baja las defensas.
¿Qué conviene llevar a la consulta médica?
Yo siempre recomiendo ir con una lista simple. No hace falta recordar todo de memoria. Con unos pocos datos ya se puede ordenar mucho mejor la consulta.
- Tu carnet de vacunas, si lo tenés.
- Una lista de enfermedades previas.
- Los medicamentos que tomás todos los días.
- Si tuviste alergias a vacunas o medicamentos.
- Si tuviste herpes zóster, gripe fuerte, neumonía o covid reciente.
- Si vivís con alguien inmunosuprimido o cuidás a niños pequeños.
- Si pensás viajar dentro o fuera de Argentina.
Dudas útiles para hacerle al médico
Estas preguntas pueden ayudarte a salir de la consulta con un plan claro:
- ¿Qué vacunas me faltan según mi edad?
- ¿Necesito refuerzos o solo una dosis?
- ¿Puedo vacunarme si tomo anticoagulantes, corticoides o medicación para diabetes?
- ¿Hay alguna vacuna que deba esperar por una enfermedad aguda o fiebre?
- ¿Qué efectos secundarios son normales?
- ¿Dónde me corresponde aplicarlas: hospital, centro de salud u obra social?
- ¿Cuándo tengo que volver para el próximo refuerzo?
Consejos prácticos para no postergar las vacunas

En la práctica, muchas personas mayores no se vacunan por olvido, dudas o porque creen que no hace falta si se sienten bien. Mi consejo es simple: anotá la fecha en el calendario del celular, guardá una foto del carnet y aprovechá cualquier consulta médica para revisar el tema. A veces una sola visita ordena todo el esquema.
Si acompañás a un padre, madre o abuelo, ayudá con la organización. Llevá documentación, lista de medicamentos y, si hace falta, anotá lo que explicó el médico. Un pequeño recordatorio puede evitar un gran problema más adelante.
Un cierre importante
Las vacunas en personas mayores no son un detalle. Son parte de una estrategia concreta para vivir mejor, con menos internaciones y menos complicaciones. En Argentina contamos con un calendario y con campañas que facilitan el acceso. Lo ideal es revisar el esquema al menos una vez por año y actualizarlo según la edad, los antecedentes y el consejo del profesional de salud.
Si tenés dudas, no te quedes con la idea de que “ya pasó el tiempo”. En vacunas, casi siempre hay algo útil por hacer.
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