¿Sentís que el mundo te da vueltas? Entendiendo los mareos

Hola, soy Malena Castro. ¿Alguna vez te levantaste rápido de la cama y sentiste que la habitación se movía? A todos nos ha pasado alguna vez. Los mareos son una de las consultas más frecuentes en las guardias médicas de Buenos Aires, pero no siempre significan algo grave. Como redactora en Diario Salud, mi objetivo hoy es ayudarte a diferenciar entre un simple bajón de presión y una señal de alerta que tu cuerpo te está enviando.
Es importante aclarar algo desde el principio: "mareo" es un término que usamos para muchas cosas. Puede ser una sensación de desvanecimiento, inestabilidad al caminar o esa rotación característica que llamamos vértigo. Identificar qué es exactamente lo que sentís es el primer paso para entender qué está pasando en tu organismo.
Causas comunes: ¿Por qué nos mareamos?

La mayoría de los mareos no ponen en riesgo la vida. Muchas veces, la causa es benigna y está relacionada con nuestro estilo de vida o problemas menores en el oído interno. Aquí te detallo las razones más frecuentes que vemos en la evidencia médica:
- Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB): Es esa sensación de que todo gira al mover la cabeza. Se produce por pequeños cristales (otolitos) en el oído interno que se desplazan de lugar. Es muy molesto, pero tratable con maniobras sencillas.
- Hipotensión ortostática: Es lo que sentís al levantarte muy rápido. Tu presión arterial no logra ajustarse al cambio de gravedad, y tu cerebro recibe menos oxígeno por un par de segundos.
- Deshidratación y calor: Especialmente en los veranos argentinos, la falta de líquidos y la exposición prolongada al sol bajan el volumen sanguíneo, provocando debilidad y mareos.
- Migrañas vestibulares: A veces, las migrañas no solo vienen con dolor de cabeza, sino con náuseas y una sensación de desequilibrio importante.
- Ansiedad y estrés: La hiperventilación durante un ataque de ansiedad puede alterar los niveles de dióxido de carbono en sangre, provocando una sensación de aturdimiento inminente.
Mis consejos para manejar mareos leves en casa

Como alguien que vive a mil por hora, aprendí que escuchar al cuerpo es fundamental. Si sentís un mareo leve, mi primer consejo es: ¡Pará! No intentes seguir con lo que estás haciendo. Para evitar el agotamiento físico y mental asociado al estrés cotidiano, es clave aprender a descansar sin sobrecargar la mente durante los momentos libres.
- Sentate o acostate inmediatamente para evitar caídas.
- Mantené los ojos cerrados si sentís que todo gira; esto ayuda a reducir la estimulación visual del cerebro.
- Hidratate con agua fresca, no con bebidas energéticas o azucaradas.
- Evitá los movimientos bruscos de cuello y cabeza.
- Si es por un bajón de presión, tratá de elevar las piernas por encima del nivel del corazón.
¿Cuándo es el momento de ir a una guardia médica?
Aquí es donde dejamos de lado la tranquilidad y nos ponemos serios. La medicina basada en evidencia nos dice que hay síntomas que no debemos ignorar bajo ninguna circunstancia. Si tu mareo viene acompañado de alguna de estas señales, tenés que buscar atención médica de forma urgente:
Señales de alerta (Red Flags)

- Dolor de cabeza súbito y muy intenso: Si es el "peor dolor de cabeza de tu vida", no esperes.
- Dificultad para hablar o visión doble: Estos son signos claros de que algo está pasando en el sistema neurológico.
- Debilidad o entumecimiento: Especialmente si ocurre en un solo lado del cuerpo, como un brazo o una pierna.
- Dolor en el pecho o palpitaciones: El mareo puede ser un síntoma atípico de un problema cardíaco.
- Desmayo real (síncope): Si llegaste a perder el conocimiento, es obligatorio hacer un electrocardiograma y una evaluación médica completa.
- Fiebre alta y rigidez de nuca: Nunca hay que ignorar una posible infección neurológica.
Conclusión: La importancia de consultar
La clave es la persistencia. Si los mareos son frecuentes, aunque sean leves, no los normalices. A veces, un simple ajuste en tu medicación, un cambio en la dieta o una pequeña terapia física pueden devolverte tu calidad de vida.
En Diario Salud siempre decimos: la información es poder, pero el diagnóstico es profesional. No intentes autodiagnosticarte buscando en Google por horas. Si tenés dudas, tu médico de cabecera es siempre el mejor aliado. ¡Cuidate y escuchá siempre a tu cuerpo!
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