¿Dolor de panza en los chicos? Guía práctica para padres preocupados

¡Hola! Soy Malena Castro, y sé perfectamente lo que se siente. Estás en casa, tu hijo o hija se acerca con la mano en la panza, la cara un poco pálida y, de repente, la calma del hogar se transforma en una mezcla de preocupación y dudas. Como mamá y profesional de la comunicación en salud, entiendo que el dolor abdominal es uno de los motivos de consulta más frecuentes —y angustiantes— en las guardias pediátricas aquí en Argentina.
La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, se trata de condiciones leves que podemos manejar con paciencia y observación. Sin embargo, saber distinguir cuándo es "solo un malestar" y cuándo es una emergencia es una habilidad que todo padre y madre debería tener. Vamos a desglosar este tema basándonos en la evidencia científica.
Causas comunes: lo que suele ocurrir en el día a día

La mayor parte del tiempo, el dolor de panza en niños no es un síntoma de una enfermedad grave. Nuestro sistema digestivo es complejo y reacciona rápido a los cambios en la dieta o a las infecciones virales leves. Aquí te presento las causas más frecuentes que vemos en la consulta:
- Gases y cólicos: A veces, simplemente tragar aire al comer rápido o consumir bebidas gaseosas genera distensión. La panza se siente "dura" y el niño se alivia al eructar o ir al baño.
- Estreñimiento (constipación): Es, probablemente, la causa número uno. Si tu hijo no va al baño regularmente, las heces acumuladas presionan el intestino y causan un dolor tipo cólico, generalmente en la parte baja del abdomen.
- Gastroenteritis viral: El famoso "virus estomacal". Suele venir acompañado de vómitos o diarrea. Es molesto, pero suele autolimitarse en 48-72 horas.
- Intolerancias alimentarias: Si el dolor aparece sistemáticamente después de consumir lácteos o algún alimento nuevo, es hora de llevar un diario de comidas.
¿Cuándo debemos encender las alarmas? La apendicitis

Aquí es donde debemos poner el foco. La apendicitis es una inflamación del apéndice que requiere atención médica inmediata. No es tan común en niños muy pequeños, pero su frecuencia aumenta en la edad escolar. A diferencia de un gas, el dolor de la apendicitis tiene características propias:
- Ubicación cambiante: Suele comenzar alrededor del ombligo y luego se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen.
- Intensidad creciente: No es un dolor que va y viene; es constante y tiende a empeorar con el paso de las horas.
- Signos físicos: El niño suele negarse a caminar o salta con dolor. Si al presionar suavemente la zona baja derecha y soltar rápidamente siente un "pinchazo" agudo, es una señal de alerta clara.
- Estado general: A diferencia de una indigestión, el niño con apendicitis suele estar decaído, pierde el apetito por completo (anorexia) y puede presentar fiebre.
El manual de observación de Malena: ¿Qué hacer ahora?
Cuando me preguntan qué hacer ante un dolor de panza, siempre sugiero mantener la calma y realizar una "observación activa". No corras a la guardia por un dolor leve que desaparece en diez minutos, pero tampoco ignores las señales del cuerpo.
Pautas para el hogar:
- Hidratación fraccionada: Ofrece agua en sorbos pequeños. Evita las bebidas azucaradas o gaseosas, ya que pueden irritar más la mucosa intestinal.
- Dieta blanda: Si el niño tiene hambre, opta por arroz, pollo a la plancha o banana. Evita los lácteos y las grasas durante las primeras horas.
- Registro: Anota cuánto tiempo lleva con dolor, si hubo vómitos y si hubo fiebre. Esta información es oro puro para el pediatra.
- Evita la automedicación: Nunca des analgésicos o antiespasmódicos sin consultar antes con un médico. Algunos medicamentos pueden enmascarar los síntomas de una apendicitis, dificultando el diagnóstico.
¿Cuándo es imperativo ir a la guardia?

Como comunicadora de Diario Salud, siempre insisto en que el instinto de los padres es valioso, pero la evidencia médica manda. Debes acudir a un centro de salud si:
El dolor es tan intenso que impide el descanso o la movilidad. Si el niño presenta fiebre alta persistente, vómitos biliosos (de color verdoso), distensión abdominal muy marcada (panza muy hinchada y dura como un tambor) o si notas sangre en las deposiciones. Ante la duda, siempre es preferible una consulta innecesaria que una complicación evitable.
Recuerda que cada niño es un mundo. Conocer sus hábitos diarios te dará la ventaja para identificar cuando algo realmente no está bien. ¡Espero que estos consejos te den un poco más de tranquilidad para manejar el día a día!
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